Un paso riesgoso: Balza advirtió sobre la trascendencia del uso militar en cuestiones internas

Mientras el gobierno nacional habilita, mediante un decreto polémico, la posibilidad de que las Fuerzas Armadas intervengan en tareas de seguridad interior, surgen voces que, desde la experiencia y el respeto institucional, llaman a la prudencia.

Por Rubén Pombo

Entre ellas, la del general retirado Martín Balza, un militar que supo reconciliar a toda una generación de argentinos con el uniforme tras los años más oscuros de nuestra historia.

Entrevistado en Radio 10, Balza —quien fuera jefe del Ejército en los años ’90— recordó los principios básicos de nuestra Constitución Nacional:

«La defensa nacional es un deber ineludible del Estado, pero distinta de la seguridad interior.»

Balza reconoció que no tiene información interna actualizada sobre las fuerzas, pero advirtió que la decisión presidencial es «significativamente trascendente» y que debe manejarse con extremo cuidado.

Defensa nacional y seguridad interior: dos roles diferentes

Con un repaso preciso de las leyes fundamentales, Balza recordó que la Ley de Defensa Nacional (1988) y la Ley de Seguridad Interior (1991) son claras respecto a los límites de acción militar en el territorio interno:

  • Las Fuerzas Armadas solo pueden intervenir cuando las fuerzas policiales y de seguridad hayan sido superadas.

  • Deben actuar únicamente en defensa de los intereses vitales de la Nación.

Sin rodeos, recordó también que el Presidente de la Nación, como comandante en jefe, tiene atribuciones plenas, pero debe respetar el marco legal que distingue claramente el rol militar del policial.

La eficacia de las fuerzas de seguridad existentes

Lejos de adherir a la visión alarmista o golpista que algunos sectores pretenden instalar, Balza valoró positivamente la capacidad actual de las fuerzas de seguridad:

«Gendarmería y Prefectura son altamente eficientes y tienen equipamiento de primer nivel.»

Y deslizó, con la elegancia del que conoce los laberintos del poder, que no parece justificado, según la información pública disponible, un escenario de «desborde» que habilite la militarización interna.

Una visión de futuro con memoria del pasado

Consciente de que los fantasmas del pasado no deben ser trivializados ni reeditados bajo ropajes nuevos, Balza dejó una advertencia que vale tanto para hoy como para mañana:

«La defensa nacional es hacia afuera; la seguridad interior, hacia adentro. Confundir roles no fortalece a las instituciones: las expone.»

Así, con la misma serenidad con la que pidió perdón institucionalmente en los años ’90, Balza vuelve a recordarnos que el respeto por el marco legal, la claridad doctrinaria y la prudencia en el ejercicio del poder son la base de cualquier democracia seria. Quizá sea una obviedad. Pero en tiempos donde lo obvio parece olvidado, hay que volver a decirlo.

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Fuente: Radio 10

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