Los rescatistas continuaban el miércoles su búsqueda de posibles sobrevivientes entre los escombros del centro comercial Aeon, ubicado en la prefectura de Kumamoto, tras un potente terremoto que dejó al menos 18 muertos el martes.

Según informó el gobierno local, el número de víctimas fatales ascendió a 18 en la noche del miércoles, con al menos 62 heridos, seis de ellos en estado grave. El sismo, que alcanzó una magnitud de 7,1 en la isla de Kyushu, causó daños generalizados, derrumbó viviendas, provocó incendios y dejó a decenas de personas sin electricidad ni agua.
Entre los daños más graves, una explosión sacudió el centro comercial Aeon aproximadamente 50 minutos después del terremoto. Keiji Ohno, ejecutivo de Aeon, señaló que la causa está siendo investigada pero que posiblemente se debió a una fuga de gas. En el momento del temblor, entre 1,300 y 1,500 empleados se encontraban dentro del centro comercial.
En la fábrica de Nippon Paper Industries en Yatsushiro, donde se desplomó una chimenea, se confirmaron cinco muertos y cuatro desaparecidos. Las autoridades indicaron que otras nueve personas siguen desaparecidas en el lugar.
Las labores de rescate en Aeon Mall cuentan con la participación de aproximadamente 130 policías, 450 bomberos y 170 soldados, según informó el portavoz gubernamental Minoru Kihara. Durante la noche, más de 9,000 personas se refugiaron en 506 centros de evacuación. Además, el gobierno reportó siete personas gravemente heridas y 29 con lesiones leves en la región afectada.
El temblor ocurrió el martes a las 16:27 hora local (4:27 en Argentina) y alcanzó el nivel máximo (7) en la escala de intensidad sísmica Shindo, que mide la fuerza con la que se sienten los terremotos en Japón, informó la Agencia Meteorológica Japonesa (JMA).
Imágenes transmitidas por televisión mostraron varios incendios, puentes de carretera parcialmente destruidos, edificios demolidos y vagones de trenes de carga volcados. Kanzo Matsumoto, gerente de 73 años de un hotel de aguas termales en Yatsushiro, aseguró: “Fue el terremoto más violento que he sentido. Las paredes y ventanas quedaron dañadas. La puerta principal, declarada patrimonio cultural nacional, se derrumbó”. También agregó que el suministro de agua está cortado y que no aceptan más huéspedes, lo que generará un gran impacto en el turismo local.
La cadena televisiva NHK informó que al menos dos hospitales atendieron a 50 pacientes heridos cada uno. Un empleado de uno de estos centros declaró que siguen llegando personas con quemaduras y fracturas causadas por haber quedado atrapadas bajo los escombros, mientras las ambulancias no dejan de transportar heridos.
El ejército japonés movilizó a 3,600 personas para las tareas de rescate y desplegó 20 aviones para evaluar los daños. En imágenes verificadas por AFP, se observa cómo camiones de carga pesada, postes de luz y semáforos oscilaron violentamente durante unos veinte segundos. La circulación de trenes de alta velocidad en la región fue suspendida.
La Autoridad Reguladora Nuclear de Japón confirmó que no se detectaron anomalías inmediatas en las plantas nucleares de la zona. Sin embargo, aproximadamente 36,880 hogares e instalaciones permanecían sin electricidad en la prefectura de Kumamoto, según Kyushu Electric Power.
Kumamoto ya había sufrido en 2016 dos terremotos devastadores, de magnitudes 6,5 y 7,3, que causaron 273 muertos y más de 2,800 heridos. Japón es uno de los países del mundo más expuestos a terremotos debido a su ubicación en la convergencia de cuatro grandes placas tectónicas, a lo largo del borde occidental del llamado «anillo de fuego» del Pacífico.
El país aún recuerda el terremoto submarino de magnitud 9,0 ocurrido en 2011, que desencadenó un tsunami que dejó cerca de 18,500 muertos o desaparecidos y provocó una grave catástrofe nuclear en Fukushima.
AFP
