Condenaron a un colegio de Córdoba a indemnizar a una alumna que pasó 78 días en terapia intensiva por un experimento escolar

La Justicia de Córdoba condenó al Colegio Cristo Rey, del barrio General Bustos, a indemnizar a una alumna que sufrió quemaduras graves durante un experimento escolar en septiembre de 2022.

Condenaron a un colegio de Córdoba a indemnizar a una alumna que pasó 78 días en terapia intensiva por un experimento escolar
El hecho ocurrió en 2022.

La joven participaba con sus compañeros de una práctica conocida como “la serpiente del faraón”, en la que se utilizan sustancias inflamables. En medio de la actividad, otra estudiante agregó alcohol a la mezcla y se produjo una deflagración que la alcanzó de lleno.

Las heridas fueron gravísimas. La adolescente estuvo 78 días internada en terapia intensiva y tuvo que pasar por 33 cirugías, entre limpiezas, ablaciones y autoinjertos de piel. Recibió el alta a fines de noviembre de ese año, pero quedó con una incapacidad psicofísica permanente.

La sentencia fue dictada por el Juzgado Civil y Comercial de 51ª Nominación de Córdoba, a cargo del juez Gustavo A. Massano. Durante el juicio, el colegio intentó deslindar su responsabilidad al sostener que el accidente fue causado por la conducta de otra alumna, mientras que la aseguradora alegó que se trató de un hecho imprevisible o inevitable.

El magistrado rechazó ambos argumentos. Sostuvo que los estudiantes no son terceros ajenos a la institución y que la escuela tiene la obligación de garantizar su seguridad durante las actividades que supervisa. Además, remarcó que manipular alcohol y fuego es una actividad riesgosa y que las posibles imprudencias de los adolescentes deben preverse al organizar este tipo de prácticas.

Las pericias en higiene y seguridad fueron decisivas. Según los informes, el laboratorio no tenía los elementos básicos de protección ni las medidas preventivas necesarias para hacer el experimento, y el colegio tampoco había aplicado correctamente su propio manual de seguridad.

También se cuestionó la supervisión: una sola docente estaba a cargo de varios grupos que hacían la práctica al mismo tiempo, sin ayudantes de laboratorio y sin un control previo de los recipientes con alcohol que usaban los chicos. Para el juez, esas fallas demostraron que la institución no tomó los recaudos necesarios para evitar un accidente de semejante gravedad.