
Cada vez más policías argentinos deben hacer dedo en las rutas para llegar a sus lugares de trabajo o volver a sus hogares. Una postal cotidiana de abandono institucional, que lejos de generar empatía, desata una ola de burlas y desprecio en redes sociales.
Por Rubén Pombo (*)
Viajar a dedo para ir a cuidar a los demás
La imagen se repite de Ushuaia a Jujuy: uniformados a la vera de la ruta, mochila al hombro, en silencio, esperando que algún automovilista solidario los acerque. No se trata de turistas ni mochileros, sino de trabajadores del Estado. Policías. Muchos recién egresados. Mal pagos. Sin movilidad asignada. Y con destinos a cientos de kilómetros de sus domicilios reales.
El caso de la provincia de Santa Fe es uno de los más extremos: decenas de agentes novatos son destinados “ex profeso” a zonas alejadas, como parte de un criterio de “rotación formativa” que en la práctica se convierte en una condena de pobreza y desarraigo. Sin viáticos, sin transporte oficial y con sueldos iniciales que apenas rozan los 400.000 pesos, deben arreglarse como pueden para cubrir más de 200 km diarios.
Del dedo al desprecio: cuando la precariedad se vuelve burla
Frente a esta realidad, uno esperaría al menos algo de comprensión. Pero en las redes sociales, lo que crece no es la empatía, sino la burla. La exposición de esta situación en plataformas como X (ex Twitter) derivó en una seguidilla de comentarios crueles, clasistas y despectivos.
Algunos ejemplos reales publicados en las últimas 48 horas:
-
“Hubiesen estudiado” (@LeandroGonh, @maxarus, @NinioRicoBlanco, entre otros).
-
“Después de llevarlo, míralo bien: en algún momento te va a agarrar a palos y gas” (@carlos_esparta).
-
“Generalmente tienen que mantener una o más familias extramatrimoniales” (@gmaxiivelardes).
-
“Vayan a atender un kiosco más cerca de su casa” (@ffedevallejos).
-
“No me conmueveeee” (@raamivega, @markitobaldomar).
Frases que oscilan entre el desprecio de clase, la criminalización anticipada y la deshumanización absoluta del trabajador uniformado.
Solo un puñado de usuarios —como @raimondifabio60 o @Angelmcoco— expresaron gratitud o testimonio real: “Doy fe, llevé a muchos” o “Gracias por su trabajo”.
No es un meme: es una emergencia institucional
Desde APROPOL Noticias y Frecuencia Azul advertimos que esta situación no es anecdótica ni puede tratarse como folklore de campaña. Es parte de un fenómeno nacional de abandono sistemático del personal de seguridad pública, que incluye:
-
Traslados compulsivos sin cobertura de transporte ni alojamiento.
-
Asignaciones arbitrarias lejos del lugar de origen, sin contemplaciones familiares.
-
Falta total de previsión presupuestaria para movilidad.
-
Salarios que no cubren una canasta básica ni permiten alquilar cerca del lugar de destino.
La respuesta del Estado ante esta situación es el silencio. Y la respuesta de una parte de la sociedad, lamentablemente, es el desprecio viral.
El dedo que señala a los que ponen el cuerpo
Cuando un policía hace dedo para ir a trabajar, no está mendigando. Está poniendo el cuerpo donde el Estado se retira. Lo que debería provocar es indignación institucional, no memes.
Desde APROPOL exigimos:
-
Asignación de transporte oficial o pago de viáticos reales para todo traslado fuera del departamento de origen.
-
Fin de los destinos arbitrarios sin criterio social ni humano.
-
Un debate serio sobre movilidad y federalismo en la carrera policial.
-
Campañas de concientización contra el discurso de odio y la estigmatización del trabajador uniformado.
- Fin del uso inescrupuloso de la policía en conflictos sociales que desgastan su autoridad y estima frente a los sectores más postergados de la comunidad (ejemplo jubilados).
Los que hacen dedo no son vagos ni ignorantes. Son ciudadanos con uniforme, que merecen respeto, condiciones dignas y un Estado que no los condene al abandono.
FA24
#APROPOL #FRECUENCIAAZUL #PolicíasHaciendoDedo #PrecarizaciónLaboral #MovilidadPolicial #SantaFe #PolicíaConDerechos #DesprecioViral #DerechosLaborales #NoALaEstigmatización #EstadoPresente
