OIT, sindicatos y una pregunta incómoda: ¿Quién habla por los policías argentinos?

OIT, sindicatos y una pregunta incómoda: ¿Quién habla por los policías argentinos?

Mientras la CGT y las dos CTA denunciaron al Gobierno argentino ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), millones de trabajadores volvieron a tener representación en el principal organismo laboral del mundo. Sin embargo, una vez más, los policías y penitenciarios quedaron afuera de esa discusión.

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La semana pasada, las principales centrales sindicales argentinas llevaron a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra, una dura denuncia contra el gobierno de Javier Milei por lo que consideran un proceso de desmantelamiento de derechos laborales, debilitamiento de organismos estatales, restricciones a la negociación colectiva y afectaciones a la libertad sindical.

Los representantes de la CGT y de las dos CTA expusieron ante el organismo internacional cuestionando la reforma laboral, las sanciones a organizaciones gremiales y la reducción de estructuras estatales vinculadas al mundo del trabajo. Incluso desde algunos sectores sindicales ya se habla de la posibilidad de nuevas medidas de fuerza a nivel nacional.

Una ausencia que se repite

Sin embargo, detrás de esa discusión aparece una pregunta que rara vez ocupa espacio en los medios nacionales:

¿Quién representa a los trabajadores policiales y penitenciarios argentinos en esos ámbitos internacionales?

La respuesta es sencilla: prácticamente nadie.

Mientras docentes, estatales, metalúrgicos, camioneros, bancarios y empleados de distintos sectores cuentan con organizaciones reconocidas que pueden plantear sus reclamos en foros internacionales, los policías argentinos continúan enfrentando severas restricciones para ejercer plenamente derechos de representación colectiva.

Los grandes ausentes del debate laboral

Resulta paradójico: los policías son trabajadores, cumplen extensas jornadas laborales, perciben salarios que en muchos casos resultan insuficientes frente al costo de vida, aportan al sistema previsional y se jubilan como cualquier otro empleado.

Además, sufren accidentes de trabajo, enfrentan elevados niveles de estrés laboral y desarrollan sus tareas en contextos de riesgo que pocos trabajadores experimentan cotidianamente. Sin embargo, cuando los debates sobre derechos laborales llegan a los grandes foros nacionales e internacionales, su voz suele estar ausente o escasamente representada.

Sin embargo, cuando el debate sobre los derechos laborales argentinos llega a los principales organismos internacionales, la voz de quienes integran las fuerzas de seguridad suele estar ausente.

Lo que dice el sistema internacional

La situación resulta aún más llamativa después de la Opinión Consultiva 27/21 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que reconoció que los Estados pueden establecer restricciones específicas para policías y militares, pero que esas limitaciones no habilitan la supresión absoluta de los derechos de asociación y representación.

La discusión ya no pasa por determinar si existen derechos, sino por establecer cómo se ejercen y bajo qué modalidades.

Más allá de Milei

La cuestión tampoco comenzó con el actual gobierno.

Durante décadas, gobiernos de distintos signos políticos evitaron abordar seriamente la cuestión de la representación profesional y gremial de policías y penitenciarios.

Por eso el debate excede ampliamente la coyuntura.

Mientras en Ginebra se discuten derechos laborales, negociación colectiva y libertad sindical, miles de trabajadores policiales argentinos siguen observando esas discusiones desde afuera.

La pregunta pendiente

Las centrales sindicales tienen derecho a plantear sus reclamos ante la OIT.

El Gobierno tiene derecho a defender sus políticas.

Pero hay una pregunta que sigue sin respuesta: Cuando se habla de los trabajadores argentinos ante los organismos internacionales, ¿Quién habla en nombre de quienes tienen la responsabilidad cotidiana de proteger a los demás trabajadores?

Hasta que esa pregunta encuentre una respuesta institucional seria, una parte importante del mundo laboral argentino seguirá sin voz en los ámbitos donde se discuten precisamente los derechos del trabajo.

AMPLIAREMOS.

(*) Periodista. Corresponsal en Buenos Aires.

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