“Me estoy muriendo”: el testimonio de un suboficial que expone el abandono del IOSFA

“Me estoy muriendo”: el testimonio de un suboficial que expone el abandono del IOSFA

La voz quebrada pertenece al Suboficial Mayor Norberto Adrián Figueras, un veterano servidor público de 64 años con 40 años de trayectoria en el Estado argentino —8 en la Policía Federal y 32 en el Ejército—. Vive en Isidro Casanova y grabó un mensaje estremecedor en el que relata, con precisión, el camino burocrático y el abandono que está sufriendo en el momento más crítico de su vida.

“Tengo cáncer de tiroides. Me estoy muriendo. Quiero decirles que el IOSFA a todos los enfermos oncológicos nos está dejando morir por falta de dinero.”

Figueras padece cáncer papilar de tiroides mutado, una forma agresiva de la enfermedad que requiere medicación específica para intentar frenar su avance.
En un comienzo recibió Bemurafenib, pero el suministro fue irregular: “me la daban en forma discontinua, a veces tardaban mucho más del tiempo exigido”, relata. Su oncólogo luego prescribió una combinación de Dabrafenib y Trametinib, tratamiento aprobado y autorizado el 9 de septiembre, pero que nunca llegó a sus manos.

La burocracia que mata

Según su testimonio, el IOSFA (Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad) le negó la medicación indicada, insistiendo en reemplazarla por otra (Cabosatinib) a través de su oncóloga institucional. A pesar de haber hablado directamente con el General Maldonado, gerente general del IOSFA, y de haber conseguido la autorización médica correspondiente, el medicamento quedó trabado en la etapa de compras.

“Entró en compras el 9 de septiembre. Yo debería haberla empezado a tomar. ¿Qué está pasando ahora? Me estoy muriendo”, dice, ya con neumonía y bajo tratamiento con morfina para el dolor.

Una vida de servicio, un final de abandono

“Si me hubieran dado la medicación a tiempo, me hubiera servido. O no. Pero lo hubiéramos intentado”, afirma.

La frase duele porque resume lo que ningún trabajador estatal debería sentir jamás: el abandono de la institución a la que le dedicó toda una vida.

En su mensaje, Figueras no busca culpables individuales, pero sí deja una denuncia clara: el IOSFA está dejando morir a pacientes oncológicos por falta de fondos, una situación que se repite en numerosos casos y que hoy adquiere nombre y apellido.

No es un caso aislado

Los problemas estructurales del IOSFA vienen siendo denunciados hace tiempo: atrasos en autorizaciones, compras demoradas, cortes de prestaciones, medicamentos que no llegan y una gestión centralizada que muchas veces prioriza equilibrios financieros sobre la urgencia médica.
Pero pocas veces esa realidad se expresó con tanta crudeza como en esta grabación: una voz uniformada, de alguien que sirvió durante décadas, diciendo simplemente: “Me estoy muriendo”.

Alarma

Este testimonio debe servir como alarma institucional y humana. No se trata de estadísticas ni de trámites administrativos: se trata de personas concretas, de trabajadores del Estado que hoy son tratados como descartables.

La responsabilidad de revertir esta situación es política, sanitaria y moral. No se puede seguir mirando para otro lado.

FA24