El testimonio del oficial Lucas Farías, el primer policía en ingresar a la habitación donde falleció Diego Armando Maradona, es un reflejo descarnado de lo que los agentes de seguridad enfrentan a diario en su labor.
Por Alberto Martinez (*)
El primer impacto: el testimonio de los policías en la escena
Al describir el impacto de ver el cuerpo del ídolo del fútbol, Farías relató haber encontrado «un bulto prominente» en la cama y que, al destaparlo, observó que el abdomen del exfutbolista estaba «muy inflamado, a punto de explotar». Su sorpresa fue enorme, pero su deber le exigió mantener la compostura y seguir los protocolos.
El comisario Lucas Rodrigo Borge, quien también fue uno de los primeros en ingresar a la escena, complementó este relato con su propia experiencia. Al llegar, observó a Maradona acostado en la cama, cubierto con una sábana blanca. Destacó que tenía «la panza muy hinchada» y vestía «una remera negra y un short de Gimnasia». Su testimonio refuerza la crudeza del momento y la carga emocional que significó para quienes estuvieron allí.
El peso emocional de la profesión
Los policías suelen ser los primeros en llegar a las escenas de hechos trágicos, lo que los expone constantemente a situaciones de alto impacto emocional. Desde accidentes fatales hasta homicidios o muertes en circunstancias sospechosas, la función policial no solo implica resguardar el lugar y preservar pruebas, sino también lidiar con el peso de la imagen que queda grabada en su memoria. Es una realidad que no siempre se menciona y que, sin embargo, es parte integral de su labor.
A pesar de que la formación de los agentes incluye el manejo de escenas de muerte, nada los prepara completamente para la crudeza de lo que pueden encontrar. La profesionalidad con la que deben actuar en estos momentos contrasta con la inevitable respuesta emocional que cualquier ser humano experimenta al enfrentarse con la muerte en su forma más cruda. Este equilibrio entre la técnica y la sensibilidad es una de las grandes exigencias de la profesión.
La fragilidad humana y el impacto psicológico
Para Lucas Farías, encontrarse con una escena de tal magnitud no solo implicó cumplir con su deber, sino también enfrentarse a una verdad ineludible: la fragilidad humana. Ver al «más mortal de todos nuestros dioses» en ese estado dejó seguramente en su mente una imagen imborrable, una experiencia que puede desembocar en un síndrome de estrés postraumático. El impacto de enfrentar la muerte de alguien tan icónico y la crudeza del momento evidencian el peso emocional que los policías cargan en silencio siempre y de por vida.
Una realidad oculta: la falta de apoyo emocional
El caso Maradona pone en evidencia la difícil realidad que enfrentan los policías, no solo en eventos mediáticos sino en situaciones cotidianas que quedan fuera del ojo público. Los agentes de seguridad deben procesar estas experiencias mientras continúan con su trabajo, sin contar muchas veces con apoyo psicológico adecuado ni con el reconocimiento de lo que su labor implica.
La historia de Farías y Borge es solo una entre miles de policías que, día tras día, enfrentan la muerte cara a cara, preservando la escena del hecho, controlando la situación y, sobre todo, lidiando con el peso emocional de su tarea. Es hora de que la sociedad comprenda y valore el rol de estos trabajadores que, más allá del uniforme, también son personas expuestas a un nivel de estrés y trauma que muchas veces pasa inadvertido.
El síndrome de estrés postraumático en la policía
El estrés postraumático es una realidad frecuente en profesiones como la policial, donde la exposición constante a situaciones de extrema tensión y muerte puede dejar secuelas psicológicas profundas. La falta de contención emocional y el estigma sobre la salud mental dentro de las fuerzas agravan aún más este problema. Sin un tratamiento adecuado, los afectados pueden sufrir ansiedad, insomnio, flashbacks y, en algunos casos, desarrollar depresión severa. Es fundamental reconocer esta problemática y garantizar el acceso a asistencia psicológica efectiva para quienes ponen en riesgo su bienestar físico y mental en el ejercicio de su deber.
Un desafío para el futuro de los sindicatos policiales
El reconocimiento del estrés postraumático como una problemática central en la labor policial es un paso fundamental para mejorar las condiciones laborales dentro de las fuerzas de seguridad. Este es solo uno de los tantos desafíos que enfrentan los sindicatos policiales en marcha, que buscan garantizar mejores derechos para los trabajadores de la seguridad. Desde el acceso a asistencia psicológica adecuada hasta la generación de protocolos de apoyo post-intervención, el abordaje de esta realidad no puede seguir siendo postergado. La salud mental de quienes protegen a la sociedad debe ser una prioridad en cualquier agenda de reforma policial seria y responsable.
(*) Licenciado en Seguridad Pública y Ciudadana por la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS), ex oficial de la Policía de la Provincia de Santa Fe, dirigente gremial policial y periodista.
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