
El Hospital Churruca-Visca es una institución emblemática para la Policía Federal Argentina. Nacido en 1944, fue símbolo de excelencia médica, referencia en emergencias, cirugías complejas y atención integral para quienes arriesgan la vida en la seguridad pública.
Por Marcos Anglada
Durante décadas, el Churruca fue orgullo profesional y sanitario. Pero en los últimos veinte años, su historia se volvió una secuencia de obras parciales, anuncios sueltos y falta de continuidad política.
A continuación, una síntesis de lo que hizo —y lo que no hizo— cada gestión presidencial desde 2003 hasta hoy.
Néstor Kirchner (2003–2007): continuidad sin inversión estratégica
Durante la gestión de Néstor Kirchner, el Churruca mantuvo actividad plena pero sin un plan de modernización profunda. El sistema sobrevivió con infraestructura previa y el esfuerzo de sus trabajadores.
La reconstrucción económica del país absorbió prioridades, y el hospital quedó en una especie de “mantenimiento básico”, sin deterioro extremo pero sin avances significativos.
Cristina Fernández (2007–2015): obras visibles y reformas puntuales
Cristina Fernández fue una de las pocas mandatarias que realizó obras concretas e inauguraciones formales dentro del Churruca.
Entre 2013 y 2015 se ejecutaron:
- mejoras edilicias,
- incorporación de tecnología,
- ampliaciones de sectores críticos,
- refacciones estructurales.
Se destacan especialmente:
📌 Cristina puso en marcha mejoras en el Churruca
https://www.argentina.gob.ar/noticias/gcristina-puso-en-marcha-mejoras-en-el-churruca
📌 Cristina inauguró obras de remodelación del hospital
https://www.cfkargentina.com/cristina-inauguro-obras-de-remodelacion-del-churruca/
Fue una etapa con visibilidad y cierta inversión, pero aun así insuficiente para una modernización total. Los problemas de fondo —capacidad, guardias saturadas, falta de personal— persistieron.
Mauricio Macri (2015–2019): presencia política, obras parciales y presupuesto corto
La gestión Macri anunció la modernización del sistema de salud de las fuerzas federales, y parte de esa agenda tocó al Churruca. Sin embargo, los avances fueron puntuales, sin un plan integral.
En diciembre de 2017, Patricia Bullrich visitó el hospital para ver al policía herido Maximiliano Russo tras los incidentes en el Congreso:
“Quería decirle que no está solo, que estoy con él, con su familia y que muchos argentinos valoramos su entrega.”
El gesto político existió; la gran obra estructural, no. Las mejoras realizadas quedaron en parches sectorizados.
Alberto Fernández (2019–2023): pandemia, crisis y una obra clave
Con la llegada del COVID-19, el Churruca se transformó en un campo sanitario crítico. El personal trabajó al límite, y la infraestructura, ya deteriorada, se vio exigida como nunca.
El gobierno concretó una obra importante:
📌 18/09/2020 – Refuncionalización de la Unidad de Cirugía y Cuidados Intensivos
Inversión: más de 89 millones de pesos.
Acto encabezado por el presidente.
Fue el avance más significativo de la década, pero la magnitud de la crisis y el desgaste acumulado hicieron que todo resultara insuficiente para revertir problemas históricos.
Javier Milei (2023–2025): ajuste, silencios y ninguna visita presidencial
A diferencia de gestiones anteriores —que, con mayor o menor alcance, realizaron obras visibles— el gobierno de Javier Milei no registra hasta ahora ninguna visita presidencial al Hospital Churruca ni anuncios oficiales de inversiones específicas para la institución.
Qué se sabe:
- No hay actos, recorridas ni comunicados oficiales sobre el Churruca.
- No se anunciaron obras nuevas, refuncionalizaciones ni programas especiales.
- El ajuste general del Estado afectó fuertemente al sistema de salud, con denuncias de reducción de partidas, falta de insumos y personal sobrecargado.
Qué significa en términos políticos:
La ausencia de políticas públicas destinadas al hospital más importante de las fuerzas federales expone una señal clara: la salud policial no es prioridad en el esquema de austeridad del actual gobierno.
En un contexto donde policías, bomberos, gendarmes, prefectos y personal penitenciario exponen su vida diariamente, el desinterés por mantener —y mucho menos modernizar— el Churruca es un golpe directo al corazón institucional de quienes sostienen la seguridad del país.
El denominador común: nadie encaró la reconstrucción integral
Cada gestión hizo algo, pero ninguna hizo lo suficiente.
El Churruca es hoy un hospital que funciona por su gente, no por la planificación estatal.
Sigue siendo emblema, pero un emblema cansado, sostenido a pulmón.
La lección es sencilla: un Estado que exige entrega total no puede ofrecer un sistema de salud parcial.
No se construye seguridad pública abandonando a quienes la garantizan.
El Churruca no necesita parches.
Necesita un proyecto de país.
FA24
