Grave denuncia por la situación del Hospital Churruca: murió un sargento de la Policía Federal

Grave denuncia por la situación del Hospital Churruca: murió un sargento de la Policía Federal

Un nuevo hecho vuelve a poner en el centro de la escena la situación del Hospital Churruca, centro de salud de referencia para el personal de la Policía Federal Argentina.

Por Marcos Anglada (*)

En las últimas horas se conoció la muerte del sargento Víctor Ramos, integrante del Cuerpo Guardia de Infantería de la PFA, padre de varios hijos y sostén exclusivo de su familia.

 

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Una cadena de hechos que genera indignación

Según trascendió, el suboficial habría concurrido inicialmente al hospital por un fuerte dolor en la rodilla. Tras ser atendido, recibió medicación y fue enviado a su domicilio.

Sin embargo, ante el agravamiento del cuadro, debió regresar horas más tarde. Allí fue ingresado a quirófano, pero finalmente falleció a raíz de un infarto.

Las primeras versiones indican que el dolor podría haber estado vinculado a un cuadro vascular grave —posiblemente una trombosis— que no habría sido diagnosticado a tiempo.

Reclamos que se repiten

El caso vuelve a encender alarmas sobre:

  • la calidad de atención
  • la capacidad de respuesta ante emergencias
  • y las condiciones estructurales del sistema de salud policial

No se trata de un hecho aislado. Desde distintos sectores vinculados a las fuerzas vienen señalando desde hace tiempo deficiencias en la atención médica, falta de recursos y demoras críticas.

Un drama humano detrás de las cifras

Más allá de las responsabilidades que deberá determinar la justicia, la muerte del sargento Ramos deja una marca profunda: una familia que pierde a su principal sostén y una institución que vuelve a quedar bajo cuestionamiento.

En contextos donde el personal de seguridad enfrenta altos niveles de exigencia, la garantía de un sistema de salud eficiente no debería ser un privilegio, sino una obligación básica del Estado.

El caso, por su gravedad, promete reabrir un debate que —como tantas veces— aparece después de que el daño ya está hecho.

FA24