Bullrich busca fueros y el gendarme va a indagatoria

Bullrich busca fueros y el gendarme va a indagatoria

Nuevo miércoles de marcha: jubilados y organizaciones volvieron al Congreso sin represión, mientras Bullrich busca fueros y la Justicia apunta a un gendarme.

Por Marcos Anglada

Este miércoles, como cada semana, los jubilados volvieron a concentrarse frente al Congreso de la Nación para reclamar por sus haberes. A diferencia de jornadas anteriores, el operativo de seguridad fue reducido y no se registraron incidentes ni represión. La Plaza del Congreso estuvo vallada, con cortes parciales en las avenidas Rivadavia y Entre Ríos, pero la jornada se desarrolló en paz y con acompañamiento de organizaciones sindicales y de derechos humanos.

La movilización coincidió con un contexto político cargado. Patricia Bullrich, ministra de Seguridad derrotada en las elecciones bonaerenses, busca ahora refugio político en el Senado: una banca que le otorgaría fueros para enfrentar el desgaste y las causas que arrastra su gestión. Paradójicamente, mientras ella negocia su supervivencia política, quien deberá enfrentar a la Justicia será un gendarme.

Se trata de Héctor Jesús Guerrero, acusado de haber disparado contra el fotógrafo Pablo Grillo en la represión del 12 de marzo. Ese día, el trabajador gráfico recibió gravísimas lesiones y hoy, seis meses después, continúa en terapia intensiva con una recuperación incierta. La jueza María Servini postergó la indagatoria para el 17 de septiembre, a la espera de un informe balístico clave.

La postal es conocida: cuando la política fracasa, el fusible sigue siendo el policía o el gendarme. La cadena de responsabilidades se corta siempre en el eslabón más débil, mientras los funcionarios se blindan tras discursos o bancas parlamentarias. Bullrich apuesta a los fueros; Guerrero se sienta en el banquillo. Una vez más, la doctrina de la sospecha y el castigo anticipado opera de manera selectiva.

La presencia de referentes como Eduardo Valdés y del propio padre de Pablo Grillo reforzó el carácter político y humano de la jornada. Las consignas no solo apuntaron a los haberes de los jubilados, sino también a denunciar la represión del pasado marzo y la impunidad de quienes diseñan las órdenes desde arriba.

En paralelo, el Gobierno de Javier Milei anunció que habrá un aumento para los jubilados atado a la inflación de agosto, que rondaría apenas el 2%. Una suba irrisoria frente a una canasta básica que se dispara mes a mes. Por eso, cada miércoles, los jubilados siguen volviendo al Congreso: porque la plaza es su lugar de memoria y resistencia, y porque su lucha interpela a toda la sociedad.

FA24