Denuncian irregularidades en la obra social de los policías federales

Denuncian irregularidades en la obra social de los policías federales

OSPFA quebrada, policías sin cobertura, y suicidios silenciados: la denuncia de “Azules por Siempre” sacude a la Policía Federal.

Por Rubén Pombo (*)

Las denuncias presentadas por la agrupación Azules por Siempre revelan un escenario devastador: la obra social de la Policía Federal Argentina (OSPFA) está colapsada. Policías enfermos, tratamientos suspendidos, medicamentos que no llegan y una red de irregularidades administrativas, financieras y éticas que nadie quiere destapar.

La situación es tan grave como silenciada. En enero de 2024, mientras otras obras sociales apenas podían ajustar sus valores un 6,26 %, OSPFA impuso un aumento del 40 % a sus afiliados. ¿La mejora en los servicios? Ninguna. Las prestaciones continúan cortadas o vaciadas, y la judicialización masiva es la única vía para acceder a derechos elementales.

El caso más estremecedor fue el del oficial escribiente Alejandro Tejerina, que se suicidó de un disparo en el baño del Hospital Churruca —el hospital de su propia fuerza—, tras no recibir tratamiento para una enfermedad crónica. Dejó cartas a su familia, al director del hospital y al ministerio. Ningún medio cubrió la noticia. El sistema quiso tapar el escándalo con silencio.

Pero no es el único. La agrupación asegura que los casos de suicidios, depresiones y abandono son sistemáticos y siguen creciendo. A esto se suman denuncias penales contra el comisario mayor Fabio Adrián Fara, actual Superintendente de Bienestar, por negar atención médica a una afiliada en grave estado.

No se trata de hechos aislados. El patrón se repite. Ya en 2003, el exjefe de la PFA Roberto Giacomino fue condenado por fraude contra la obra social. Fue una condena leve, sin prisión efectiva. Hoy, la historia se repite: corrupción sin castigo, y policías sin derechos.

La agrupación Azules por Siempre exige:

  1. Auditoría completa de la gestión de OSPFA (2016–2025) y publicación de sus resultados.

  2. Investigación patrimonial de los superintendentes.

  3. Restitución inmediata de las prestaciones médicas, psicológicas y medicamentosas.

  4. Inversión urgente en salud mental.

  5. Un mensaje directo a la ministra Bullrich:

    “Basta de propaganda. Empiece a cuidar a quienes la cuidan a usted”.

Un espejo de IOSFA

Este derrumbe no es único. IOSFA, la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, enfrenta una crisis similar. Las promesas de reforma estructural nunca se cumplieron. Y mientras el discurso oficial habla de «reconocer el esfuerzo», en la práctica se abandona al trabajador policial a su suerte.

¿Hasta cuándo?

El policía que combate el narcotráfico o arriesga la vida en una villa, no tiene psicólogo ni medicación para su hipertensión. El que cuida la frontera, no tiene cobertura si su hijo se enferma. Y el que protesta o denuncia, es sancionado o perseguido.

La OSPFA es hoy un símbolo de todo lo que no debe ocurrir. Una institución saqueada, una moral quebrada y una salud postergada. Si no hay respuesta institucional seria, las consecuencias serán irreversibles.

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