
Entrevista exclusiva del Consejo de Bienestar Policial y Penitenciario de Río Negro al nuevo diputado provincial de Misiones. Un testimonio de lucha, dignidad y esperanza.
Por Rubén Pombo (*)
Este domingo 17 de noviembre, el país policial vivió un momento que quedará en la historia: el suboficial mayor Ramón Amarilla, recientemente electo diputado provincial en Misiones, brindó su primera entrevista en profundidad tras su liberación. Lo hizo en una transmisión en vivo encabezada por Rubén Ángel Muñoz, referente del Consejo de Bienestar Policial y Penitenciario de Río Negro, en una conversación íntima, directa, sin casetes.
Más que una entrevista, fue un acto colectivo de reparación simbólica. Un hombre que fue perseguido, esposado y encerrado por reclamar derechos hoy habla como legislador electo. Y lo hace sin rencor, pero con memoria.
Un preso político del uniforme
Ramón Amarilla fue detenido en 2024 junto a otros siete efectivos, en el marco de un conflicto gremial por condiciones laborales. Lo acusaron de sedición, pero nunca hubo pruebas firmes. “La única conversación que tuve fue un mensaje de texto. Y me mandaron al penal”, relató con serenidad.
Durante la charla con Muñoz, Amarilla se sinceró sobre su experiencia:
“Me llevaron a un penal diciendo que era parte de un grupo, que era el organizador. Nada de eso era cierto. Pero cuando no hay justicia, lo que queda es resistir.”
La fuerza del espíritu
Rubén Muñoz, conductor y referente del Consejo, le preguntó cómo fueron sus días adentro. La respuesta fue conmovedora:
“Mi cuerpo estaba preso, pero mi mente libre. Siempre tuve fe. Me entregué a Dios. Sabía que en algún momento iba a salir. Y salió la verdad.”
También recordó la huelga de hambre que realizó desde su celda: un gesto extremo, pero necesario, frente a un sistema judicial que buscaba quebrarlo. No lo lograron.
Una banca que no olvida el uniforme
Amarilla asumió como diputado tras una elección histórica, donde más de 100.000 misioneros lo votaron. La mayoría: policías, penitenciarios, docentes, estatales, vecinos.
“Hoy no represento solo a la Policía. Represento a un pueblo que está cansado de ser humillado”, afirmó. Y agregó: “No busco revancha, busco dignidad. No me postulé por ambición, me empujó el dolor de mis camaradas”.
Un mensaje que cruzó fronteras
Durante la transmisión, colegas de Buenos Aires, Chaco, Corrientes y Río Negro enviaron saludos, adhesiones y relatos de lucha. Se mencionó que en la provincia de Buenos Aires ya se contabilizan más de 160 suicidios policiales en los últimos años. Se leyó en vivo una carta estremecedora de un policía rionegrino que denunció el abandono estructural y el maltrato institucional.
Muñoz, visiblemente emocionado, sintetizó lo que muchos pensaban:
“Vos sos hoy el símbolo de lo que pasa cuando un policía se anima a decir la verdad. El sistema responde con cárcel. Pero también con miedo. Y vos le ganaste al miedo.”
Unidad y futuro
El encuentro dejó una certeza: la lucha policial ya no es provincial, es nacional. Y necesita unidad, organización y representación. Amarilla es hoy el emergente más claro de esa nueva etapa: la del policía que se transforma en referente social y político sin dejar de ser policía.
Final abierto, historia viva
Ramón Amarilla no es un mito, es un compañero con nombre, apellido y uniforme. Su historia ya es parte de la memoria colectiva del movimiento policial argentino. Y su voz, hoy desde una banca legislativa, rompe el cerco de silencio impuesto durante décadas.
(*) Periodista.
(c) Frecuencia Azul (2009 / 2025) – «La radio de los trabajadores policiales y penitenciarios argentinos».
