
La reciente ordenanza N.º 21/25 aprobada en Villa Allende (Córdoba) autoriza el cerramiento nocturno de calles con portones, cámaras, lectores de patentes y rondines preventivos. El argumento: combatir la inseguridad. El resultado: legitimar la renuncia del Estado a garantizar derechos básicos.
Por Alberto Martínez (*)
Lo que parece una medida municipal aislada es, en realidad, una pieza más del engranaje global del control social planificado, donde el miedo es la herramienta y la fragmentación territorial, el método.
La inseguridad como excusa: el viejo truco, la nueva jaula
Lo dijimos en marzo, y lo reafirmamos hoy:
“La inseguridad, generada o consentida desde el poder, es utilizada para restringir libertades, cercar comunidades y justificar retrocesos en derechos ciudadanos.”
No es casual. No es improvisado. Es una estrategia perfectamente funcional a los intereses de control político, económico y social.
De Villa Allende a Davos: la ciudad cerrada como modelo global
El “Programa Integral de Prevención del Delito y Seguridad Vecinal” que se aplica en Villa Allende no responde a la lógica comunitaria ni a una planificación democrática. Se inscribe en un paradigma importado, promovido por organismos como:
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Foro Económico Mundial (WEF)
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ONU-Hábitat
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OCDE y Banco Mundial
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Fondo Monetario Internacional (FMI)
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Club de Roma
Estas entidades impulsan conceptos como el de la “Ciudad de 15 minutos”, presentada como una solución verde, eficiente y moderna, pero que en la práctica restringe la movilidad, fragmenta la sociedad y convierte al ciudadano en objeto de monitoreo.
“Calles cerradas, portones, cámaras, lectores de patentes. La seguridad del futuro se parece demasiado a una cárcel.”
La ordenanza del encierro: ¿prevención o apartheid urbano?
El proyecto aprobado por el Concejo de Villa Allende permite:
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Cierre de calles de 22 a 6 hs
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Portones automáticos
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Cámaras de vigilancia
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“Registros de oposición” poco accesibles (solo para propietarios)
El rechazo no tardó en llegar:
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2.900 firmas vecinales contra la medida
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Asambleas populares exigiendo revocación
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Críticas por inconstitucionalidad y discriminación
“No se combate la inseguridad encerrando a los vecinos, sino garantizando justicia, trabajo, contención e inteligencia criminal eficaz.”
¿Y si el Estado no puede? Que no lo disfrace de solución
Denunciamos con claridad:
⚠️ El portón es una confesión de fracaso.
⚠️ La cámara es una excusa para no patrullar.
⚠️ La segmentación urbana es el síntoma de un Estado que abandona la seguridad como bien público y terceriza el orden a la desesperación vecinal.
Seguridad sin libertad no es seguridad. Es sumisión.
Hoy es Villa Allende. Ayer fue Rosario. Mañana puede ser cualquier barrio que sucumba al discurso del miedo y acepte vivir encerrado para sentirse seguro.
El desafío es reconstruir comunidad, recuperar presencia estatal legítima y exigir seguridad con justicia, no con encierro.
“Porque si ganan los portones, pierden las personas.”
¡Quien quiera oir que oiga!
(*) Periodista. Licenciado en Seguridad Pública. Especialista en seguridad y derechos laborales de los trabajadores policiales y penitenciarios.
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